viernes, 3 de mayo de 2013

Busco el silencio

Cuando logro quedarme en casa, sola, sin ningun "hay que", y logro apagar la tele y despegarme de la compu y olvidarme de llamar a alguien, y logro juntarme con mi cuerpo - en pilates o no - y sentir mi respiracion y mis musculos y huesos, entonces, solo entonces percibo que tengo un gato negro acostado en mi pecho.
Un gato que no es gato, es gata.
Un gato que no es todo negro, tiene la mitad de la cara blanca asi como la panza y el pecho y las patas, y si, la naricita es negra.
Y tiene casi simetria en la distribucion de blanco y negro, pero no del todo, porque la pinto un pintorcito muy desprolijo, que hasta le dejo salpicada una gotita negra en lo blanco de su menton, y otra, blanca en lo negro de su mano, y los bordes del color le quedaron torcidos.
Si, un pintorcito muy desprolijo la pinto a mi negrita, mi Lucy, mi nena, que no viene a despedirse de mi en los sueños como hicieron otros a quien ame y se fueron.
Y como no viene a despedirse, entonces hay momentos en que tengo que, necesito buscar el silencio, asi la logro sentir, y ver, y escuchar.
Y si, por supuesto que lloro, aunque me digo que no quiero llorar mas.
Pero el caso es que no la tengo en mis brazos, ni en mi pecho, ni en mi vida, y nunca mas podre llevarla a upa a la cama mientras ella ronronea feliz de sentirse el ser mas importante del universo.
Mi Lili, no esta.

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