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sábado, 22 de agosto de 2015

Señales que no veo

Tantos años, tantas migrañas y sigo sin reconocer las señales de advertencia...
Antes de ayer arranqué el día al teléfono con el chapista, luego con la aseguradora, luego fui al chapista, todo eso mientras desayunaba y antes de ir a trabajar.
Pasé el día con ganas de cosas dulces, el cuerpo me lo pedía. Así que galletitas rellenas, postre, etc.
Ayer, todo el día onda mñeh, onda Low Battery, onda no tengo ganas de nada pero estoy bien, no me pasa nada...
Igual hice todo lo que tenía que hacer, hasta fui a Rock, aunque bailé poco.
Hoy me despertó el dolor.
Salir de la cama a buscar pastillas, a llamar por teléfono para cambiar planes, a volverme a dormir para que se vaya el dolor.
Y a decir "ahora entiendo todo", como siempre, como cada migraña, recién cuando aparece uno se da cuenta de todo lo que debía haber evitado...

jueves, 7 de mayo de 2015

De dolores diversos

Sí, también migrañas.

Parece que hay un círculo vicioso en el que caigo a veces.
Cuando decido bajar, sólo por momentos, la máscara y meterme a sentir lo que me duele, a ver si lo logro descifrar, inevitablemente termino con una migraña.
Y la migraña no sólo es lo único que logra hacerme parar, todo, sino también lo único que me hace patente lo frágil y vulnerable que soy.

Digo, como si me gustara bajar la máscara, adentrarme en el dolor, tener migraña o sentirme vulnerable.

Pero cuando llego a asumirme vulnerable, es precisamente el momento adecuado para encontrar el camino para acercarme a lo que me duele, y entonces tratar de pensarlo, entenderlo, descifrarlo.

No digerirlo, ya quedamos Silvia, no me pienso tragar nada.

Y volvemos a empezar, y volvemos a sentir dolor, y a llorar, y a quedarme sacudida, no tolerando la realidad, y a hacer una migraña.

(suspiro)

Vaya negocio, no?

lunes, 14 de abril de 2014

Mi vieja amiga, la migraña

OK, cada vez que aparece, que comienza un aura, lo primero que siento es odio. No a la migraña, a mí misma, a mi cuerpo, que siento que me traiciona.
Después me doy cuenta que era lógico que aparezca, que todo llevaba a ella.
Cuando lo pienso más detenidamente, vuelvo a la misma conclusión, mis migrañas son la llave de seguridad que salta cuando la tensión es demasiada. Lo que pasa es que generalmente no me doy cuenta de que es demasiada hasta que aparecen.
Y casi siempre siguen a esas temporadas de "yo puedo", "yo puedo", "yo puedo".
Y justo vienen a decirme que no, que no puedo, que no puedo más.
Y es precisamente por eso que lo que siento cuando empiezan es impotencia.
Siempre tan obvio que cuesta verlo, no?

viernes, 2 de agosto de 2013

Esas viejas conocidas

Sí, las migrañas, con o sin aura, más o menos incapacitantes, de libro o encubiertas, pero viejas conocidas y acompañantes.
Que si la medicación preventiva las hace más tolerables, menos frecuentes, pero siguen ahí.
Y que últimamente se incuban discretamente el día anterior y explotan a mitad de mi dormir, así que salgo de la cama a tientas y desesperada a las 3, 4 o 5 de la mañana, y busco a tientas (para no hacerla peor prendiendo la luz) algún, cualquier analgésico y me lo trago esperando poder dormirme, para luego levantarme a las 6 buscando el Naramig, y más luego procedo a empastillarme con cualquier benzodiacepina para seguir el consejo de Kohler, dormir hasta que el dolor pase.
No sé si son peores, pero a esa hora todo es mas terrible...

lunes, 1 de julio de 2013

De migrañas y ojos

Ah no, que loca soy, de mente y de cuerpo.
Ahora resulta que tengo astigmatismo en ambos ojos, pero que he tenido por temporadas, un año si, el otro no, y hasta que puede ser producto de la medicacion preventiva de las migrañas.
Asi que por ahora, gotas 4 veces por dia, para combatir el sindrome de "ojo seco" y si me jode mucho la vista, anteojos para cine, manejar, dar clases, etc. Pero que de preferencia, solo las gotas.

lunes, 30 de enero de 2012

Y cuantas más?

Una migraña, a la semana otra, a menos de 7 días, otra más.
Con aura, sí, todas, las tres, en realidad así son mucho más que tres, son TODAS.
Hormigueo de la mano, la boca dormida, la vista deslumbrada, sin poder hablar, sin poder armar una frase en la mente.
Así, teniendo que quedarse bien quietita intentando que nadie venga a querer ayudar, porque todos preguntarán ¿estás bien? , ¿que te pasa? o ¿necesitás algo?
No, mis queridos y no tan queridos, no necesito nada, no estoy bien y no te puedo explicar qué me pasa. 
Lo que me pasa es que el cerebro decidió pegar una voltereta en la montaña rusa eléctrico-química, y cuando él lo decide, no se puede hacer nada, no puedo irme a mi casa, como me sugieren bienintencionados, no puedo, porque no puedo tomar el ascensor, no puedo cruzar la calle, por supuesto que no puedo manejar, es más, desde el inicio, no puedo juntar mis cosas en la cartera. NO PUEDO!
Y eso me provoca una impotencia, una bronca, unas ganas de hacerme extirpar el cerebro...
Ya no me asusta, sólo quiero que pase, que termine de una vez, aunque venga el dolor después, pero que yo pueda hablar, pueda mirar, pueda juntar mis cosas y largarme de una vez, en busca de un lugar oscuro. 
Y sí, ya sé que pasa, que siempre pasa y siempre termina de pasar, pero en el momento, parece que fueran horas, semanas, y si te sucede tres veces en tres semanas, te parece que es toda la vida.
Maldita sea...

lunes, 23 de enero de 2012

de la etiología de las migrañas

Hace años me enseñó un gran neurólogo a llevar un diario de registro de dolores de cabeza y migrañas. Decía él, correctamente, que a un doliente crónico, si le preguntan cómo ha andado de sus dolores, éste contesta por el dolor de ayer o de antes de ayer, y no del último mes.
Cuando uno lleva un registro, en cambio, puede observar no sólo la frecuencia de los dolores, sino los diferentes tipos y lugares donde duele, las diversas situaciones o factores que los pueden haber desencadenado, e inclusive identificar gatillos para evitar ciertos alimentos o formas de iluminación que las desatan.
A pesar de más de una década de llevar ese registro, cada vez que hago una migraña suelo buscar la causa en la situación inmediata anterior a que aparezca el aura, o el dolor, en vez de pensar en cómo las cosas habían llevado a que se generara el clima suficiente para que el gatillo pudiera disparar una tormenta eléctrica en mi cerebro.
Así, el sábado pasado comencé un aura visual, justo mientras jugaba al Memoria con mi Madre, en su casa, después de haber tomado un vermouth con queso Camembert.
Ahí, clarísimo, 1. el Camembert, todos los quesos fuertes son migrañógenos. 2. mi Madre, que es migrañógena al natural. 3. el vermouth, bebida alcóholica dulce, a esa hora de la media mañana.
Dejando de lado, por supuesto:
1. La cantidad de compañeros de labor que se encuentran sometidos al feroz maltrato laboral que está sucediendo aquí, incluyendo las "invitaciones", no demasiado amables, a que se pidan el pase a otra área, para después no firmarles el pase (buscando quizá agarrarlos en "abandono de trabajo"?)
2. Las largas o breves conversaciones posibles con estos compañeros, tratando, al menos, de que logren sentir la situación de una forma diferente
3. Las movilizaciones, asambleas, pegatinas y toda la actividad gremial que se ha desatado últimamente
4. El malestar que provoca que el Estado te toque el sueldo a su placer, sin tener siquiera un interlocutor puntual para odiar
5. La incertidumbre respecto a si el Estado logrará o no tocarnos el sueldo, con y sin actividad gremial
6. El ejercicio físico recientemente iniciado - 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico - debido a mis índices de colesterol
7. La decisión, y puesta en marcha, de someterme a un control nutricional con un especialista, modificando mis horarios y hábitos de alimentación
8. Las vacaciones de Rosita, que iniciaron el día de hoy, lunes
Sigo????
 O sea, el Camembert debe haber sido el menor de los ingredientes del cocktail que llevó a que recién iniciada una partida de Memoria, yo comenzara a ver los cuadritos borroneados, como si estuviera deslumbrada, aluzada, iluminada, otra vez, de nuevo, again, una vez más.....
Así, aluzinada me fui caminando despacito a mi cucha, a tomar la medicación posible y refugiarme en la oscuridad, esperando y deseando que aún habiéndola tomado ya bastante avanzada la tormenta, pudiera parar al menos su furia.
Y así vino la tempestad, esta vez soplando fuerte desde el inicio, arremolinándose en la raya del pelo y relampagueando y tronando a cada paso que daba....
Pasa.... siempre pasa, por suerte pasa, y por suerte, uno sabe que pasa
Y pasó...
Y hay tantos factores y tantas situaciones y tantas circunstancias que uno no puede ni controlar ni evadirse....
En fin, otra migraña, otra tormenta.
También ahora he sobrevivido

lunes, 24 de octubre de 2011

de deja-vu's y sensaciones oníricas

Repensando la sensación de la noche "Harry" en Montevideo, me dí cuenta que si bien en ese momento sentí que tenía un dejá vu, en realidad cada vez que me han asaltado (pocas veces por suerte) inmediatamente me inserto en una sensación onírica.
En realidad, siguiendo con lo que pensé, cada vez que me encuentro ante "La Situación", y por esto entiendo no situaciones de potencial muerte, sino aquéllas en que ya no se puede hacer nada, que son irreversibles, que no hay forma de salir bien parado, o a veces, ni siquiera hay forma de salir, lo que siento es que de golpe todo parece un sueño.
Será que sueño intensamente, y por eso estoy acostumbrada a soñar, incluso despierta; será que el aura migrañosa también me ha enseñado que "La Realidad" no es una sola, y puede ser percibida de muchísimas diferentes maneras; será que es la forma que tiene mi mente de "escapar" de lo "inescapable".
Obviamente que a continuación debería seguir la lista de las situaciones irreversibles, pero también obviamente, me las reservo.....

domingo, 6 de marzo de 2011

Estudios científicos

Explican el mecanismo íntimo de los ataques de migraña

Responderían a un desequilibrio en la excitabilidad de las neuronas de la corteza cerebral

Viernes 18 de junio de 2010
Nora Bär


LA NACION

"Soy migrañosa. Uso la palabra con cuidado porque después de una vida llena de dolores de cabeza aprendí a concebirlos como parte de mí", escribió la novelista y poeta norteamericana Siri Hustvedt, esposa del escritor Paul Auster.

El texto de Hustvedt, que describe sus auras y tormentas nerviosas, resulta singularmente preciso a la luz de un trabajo de investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, que lograrevelar los engranajes íntimos de esta condición que, según se calcula, afectaría al 10% de la población y a dos mujeres por cada hombre.

Utilizando un modelo de ratón modificado genéticamente para hacerlo susceptible a un tipo de migraña llamada hemipléjica, los científicos mostraron que este trastorno, lejos de deberse a causas vasculares, responde a un desequilibrio en la corteza cerebral, en la que el predominio de neuronas excitatorias por sobre las inhibitorias condiciona un estado de hiperexcitabilidad y que esta sobreexcitación es consecuencia de una alteración en los canales de ingreso de calcio de neuronas que tienen impulsos nerviosos de larga duración. El estudio acaba de publicarse en una revista internacional de alto impacto, el Journal of Neurophysiology.

"Se podría decir quela persona que padece migrañas tiene un desbalance «de base» entre neuronas excitatorias e inhibitorias -explica el doctor Osvaldo Uchitel, director del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias, perteneciente a la UBA y el Conicet, y jefe del grupo integrado por la doctora Carlota Inchauspe, Mariano Di Guilmi y Francisco Urbano, que firma el trabajo-. Es este desequilibrio el que condiciona la excitabilidad exagerada de la corteza cerebral, punto de partida de la reacción que produce el dolor de cabeza y otros síntomas asociados, como náuseas, dolor abdominal, intolerancia al ruido y a la luz, entre otros."

Uno de los rasgos característicos de la migraña es el aura, una sensación (por ejemplo, alteraciones visuales) que indica que está por sobrevenir un ataque. Según explica Uchitel, está probado que la producen descargas eléctricas descontroladas de la corteza cerebral, "que se agotan rápidamente y generan una depresión que se esparce como una mancha de aceite sobre una tela, a una velocidad de dos a tres milímetros por minuto".

Desde hace más de un siglo, los científicos veían varios puntos de contacto entre la migraña y la epilepsia (ambas presentan aura, hiperexcitabilidad y son episódicas), pero si bien para la segunda ya había modelos definidos en los laboratorios, no ocurría lo mismo para la primera.

"Como la migraña hemipléjica familiar surge de la alteración de un solo gen que dirige la síntesis del canal de calcio, uno de los controladores de la liberación de neurotransmisores, pudimos insertar esta mutación en el genoma de un ratón y crear un animal transgénico susceptible al dolor de cabeza -explica Uchitel-. Tener este modelo nos permitió estudiar aspectos básicos de la comunicación neuronal. Ya habíamos probado que, en la sobreexcitación, los canales por los que entra el calcio a las terminales nerviosas están alterados de tal forma que hay un mayor ingreso en todas las sinapsis y a la vez mayor liberación de moléculas excitatorias e inhibitorias. Sin embargo, subsistía una pregunta: si esa modificación estaba en todas las células, por qué se manifestaba como una excitación de la corteza y no como una inhibición."

La respuesta, según los científicos, es que el ingreso aumentado de calcio se da sólo en las neuronas cuyo impulso nervioso es de varios milisegundos de duración, pero no cuando dura un milisegundo o menos. "Como en algunas zonas de la corteza cerebral relacionadas con los síntomas del aura -detalla Uchitel-, las neuronas excitatorias tienen impulsos nerviosos de larga duración y las inhibitorias de corta duración, el mayor ingreso de calcio se da en las primeras y esto genera el desbalance de excitabilidad."

Estudios previos y observaciones clínicas habían mostrado que existiría un vínculo genético entre la migraña y por lo menos algunos cuadros de epilepsia. Según el doctor Alfredo Thomson, neurólogo del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro y de Ineco, ya en 2007 un trabajo de L. Deprez y colegas, que se publicó en la revista Neurology , lo ubicaba en el cromosoma 9q. "Por otro lado -afirma Thomson-, hay también una vinculación farmacológica. Cuando los ataques de migraña se dan ocasionalmente, se tratan con triptanos, pero cuando son semanales o mensuales, dos de las medicaciones más efectivas para prevenirlos son antiepilépticos." Según el especialista, la tendencia actual es evitar este tipo de ataques para prevenir trastornos vasculares en el cerebro.

viernes, 4 de marzo de 2011

y la tormenta siempre pasa

Sí, llega de golpe o de a poco. Ahora, confundida con la química - propia y adquirida - de formas que a veces desconozco. Pero llega cada tanto.
Y se instala, y puede estar como ruido de mar en el fondo, acompañándote todo el tiempo, desde que despertás hasta que te dormís, y despertás de nuevo con ella presente.
Y puede golpear con la furia del mar contra las piedras, y entonces no hay más que quedarse quietita, a oscuras, rogando que pase.
Porque uno sabe que pasa, que siempre pasa, en algún momento.
Pero durante la tormenta, pareciera que se va a quedar siempre así, y uno piensa que sería mejor que le extirpen el cerebro.
Y esta vez vino rara, vino quedito, de a poco, estando días y noches, mejorando una hora con la ayuda química externa, pero volviendo, presente, presente, presente. Y luego arreció, pasando a ser tormenta en serio, no sólo marea alta.
Y cuando dura muchos días, no es que duela más, es que uno se cansa del dolor.
Y si a varios días le sobreviene la tormenta, uno vuelve a pensar - despues de 30 años de convivir con la migraña - que uno tiene un tumor en la cabeza del tamaño de un huevo.
Y despertás a las 6 de la mañana que te explota el cráneo como si fuera la cáscara de una nuez, y uno sabe que no está en condiciones de llenar una jeringa y aplicarse una inyección, pero cómo le gustaría que alguien lo hiciera...
Y después te resignás, pensás que se va a quedar para siempre, y te quedás con ella.
Pero la tormenta siempre pasa, y termina de pasar, y una mañana te despertás y sentís que hay algo que te falta, y es sólamente que el dolor no está más.
No depende de lo que uno haya hecho, lo que haya tomado, lo que se haya inyectado, sólo se va.
Todo lo que uno hace durante la tormenta es sólo para pasarla mejor mientras dura.
Pero lo peor es que, después de tanto tiempo, en el medio de la tormenta, uno se olvida de nuevo que se va, y otra vez vuelve a pensar si no tendrá que hacerse estudios para que localicen ese huevo en el cerebro.
Y lo mejor, obviamente, es que siempre pasa.

jueves, 3 de junio de 2010

De cómo se me parte la cabeza

Hay veces en que la realidad no tiene una sola cara. Veces en las que uno "lee" en la situación detrás de las máscaras de los demás, o veces en que uno sabe algo que no puede decir.
En esos momentos, yo siento fehacientemente el desdoblamiento de la realidad en la interacción con el otro, y puedo graficarlo al poner ambas manos hacia el frente, con la palma hacia afuera, con una de ellas cubriendo una parte de la otra, digamos, tal cual como cuando uno quiere explicar que en un aura de migraña hay una parte que no se ve, o que se ven luces, como si uno estuviera deslumbrado.
Lo genial de esto, terrible a la vez, es que pasados ya 30 años compartiendo mi vida con las migrañas, termino por saber que cuando la realidad se me "desdobla", mientras más esfuerzo haga por sostenerla de esa manera, mayor la probabilidad que sobrevenga una migraña, y no de las comunes y simples, sino de aquéllas tormentas que no te permiten más que sumergirte en medio de las sábanas con las persianas bien cerradas.
Ya sé, lo ideal es no sostener esas sistuaciones "sobre-encimadas" en la relación con los demás, pero también sé que cuando llego al límite, empiezo a decir lo que los demás no quieren escuchar, lo que encubren, lo que les hace requerir una máscara, y sufro el efecto "el Emperador está desnudo". Pero como dice mi Socio, en el cuento quien lo denuncia es inimputable, porque es un niño, en mi caso no. Y los demás no quieren que se ponga en palabras lo que se pretende ocultar, lo que así escrito, es una obviedad. Así que esto también me hace receptora de efectos sociales negativos.
En fin, una de las formas de que se me parta la cabeza...

jueves, 17 de septiembre de 2009

De cómo una Chica Cosmo ve una película "shampoo"

Bueno, vieron esos días en que uno no quiere pensar en nada, que no se siente del todo bien y prefiere ver "cine shampoo" (para lavarse las ideas), ok, eso hace ella.
Revisa cuidadosamente la revista del cable, para elegir LA película adecuada, pone el canal, busca algo para taparse, y se despatarra en el sofá para verla. (Por si a alguien le interesa, la película se llama "Porque yo lo digo")
Bien, se mira toda la peli, y al llegar al final, sin entender muy bien la causa, ella comienza a llorar, al principio un poquito, luego se suelta y llora, y llora, y solloza, obvio que ya se sacó los anteojos y consideró que va a tener que desmaquillarse después, porque seguro parece un mapache.
Sigue llorando, tratando de pensar el motivo por el que llora, y ahí comienza la estúpida lista de que por qué ella no tiene hermanas como las de la película, con las que pudiera reírse, hacerse cómplices y hasta protestar juntas contra Mamá; de que por qué a ella no le tocó en la vida una madre como esa Mamá, que es capaz de llamarla y llamarla por 4 días seguidos aún cuando ella no le conteste porque está enojadísima con ella, y esa Mamá no sólo sigue llamando, sino que le habla al contestador, y también le dice que la extraña; bueno, y ya que está, llora también porque se murió su profesor de violín, que no importa que tuviera 92 años y que ella hace más de 3 años que no practica con el violín y menos aún va a clases, pero que ella recordó su cumpleaños y no lo llamó, precisamente porque tenía miedo que le dijeran que se había muerto, entonces se siente una idiota por no haberlo llamado, sobre todo porque finalmente se murió a una semana de haber cumplido años; y sigue llorando porque la Mamá de la película es capaz de preguntarle a la protagonista qué se siente tener un orgasmo, y confesarle que no, que su padre durante el día nunca tenía tiempo, y por la noche estaba muy cansado.
Después de llorar un buen rato, como Dios manda, una buena Chica Cosmo que se precie, procede al baño a sacarse todo el maquillaje, no sólo lo que se corrió, sino que se limpia a fondo la cara, y sigue con la terapia Cosmo. Busca la cera y se depila el bigote (de león) hasta lastimarse los labios, pero no deja ni medio pelito.
Y cuando termina de sacarse los pedacitos de cera que le quedaron por toda la cara, y decide que nunca más, que en adelante irá a depiladoras para esos menesteres, respira hondo, se toma un par de tranquilizantes (obvio, recetados por el médico, no es cuestión), se acuerda que está indispuesta y que seguro es por eso que lloró como lloró, mientras, simultáneamente recuerda que Silvia dijo que ella siempre ha estado sometida a muchas exigencias (auto y hetero), y le dice al espejo "Ves Silvia? por eso mantengo el nivel de autoexigencia, porque si dejo abrir el dique, me corro todo el maquillaje".
Y así, con la cara ya desmaquillada, los ojos ya deshinchados y sin un solo bigote en la cara, piensa que cuando se vaya a acostar, ya no necesitará desmaquillarse.
Ah, por supuesto, el resto de la noche tiene un dolor de cabeza que no se le pasa ni con el ibuevanol, y al amanecer al día siguiente, lo primero que hace es tomar un antimigrañoso, porque la cabeza se le parte.

sábado, 23 de agosto de 2008

Lo Inevitable

Quienes hemos vivido en lugares en que la tierra tiembla, no sólo llegamos a acostumbrarnos y después hasta extrañamos los temblores, sino que aprendemos que en esos instantes que dura el movimiento de la tierra (ja, de los cuadros, las perchas, las lámparas...) uno tiene que pararse bajo el marco de una puerta, quedarse y agarrarse de ese marco, ese muelle firme.
Quienes sufrimos de migrañas, cada vez que alguna aparece de golpe, "sin aviso", cuando amaina nos damos cuenta que era lógico que viniera, que sucediera. Que la tierra se venía moviendo, los vasos ya tintineaban en el estante, pero no le dimos importancia.
Y cuando realmente te ataca fuerte como un terremoto, y no sólo como un simple temblor, nos percatamos que no veníamos teniendo ningún marco donde refugiarnos, que hemos decidido tirarnos a bucear en aguas turbulentas aún sabiendo que el muelle no está firme.
Cuando salimos de nuevo a la tierra, nos consideramos valientes, pensamos que hemos hecho lo correcto, lo que había que hacer...
Hasta que el aura aparece... y el dolor...
Y sabemos que saltó la térmica, que no estábamos preparados para lo que hicimos, que no era el momento...
Pero HABIA que hacerlo, no? era EL momento, no?
De qué? de tirarnos sin red?
No, no somos kamikazes. Tampoco podemos decir que no nos habíamos percatado que el muelle estaba asentado en tierras tambaleantes, porque SÍ lo sabíamos.
Pero era inevitable, no? Tenía que ser en ESE momento, era el adecuado, y además, lo que hicimos es LO CORRECTO, no? Es más, nos va a hacer bien (algún día)
Esa es la relación de la migraña con la fatalidad, con el destino, la inevitabilidad de tomar uno mismo un hacha y clavársela en la cabeza.
Es el destino, lo inevitable.

domingo, 6 de abril de 2008

Mi cuerpo y sus mensajes....

Ok, ya sé que ya habíamos hablado de eso, ya sé que el Dr. Zabala dice que el tipo de somatizaciones que yo hago no me van a matar, que hay quienes hacen picos de presión o úlceras.
Personalmente, sólo siento dolor, hartazgo, molestia, y sí, admitámoslo, temor.
Ok, también tengo tanta claridad y literalidad en mis síntomas que puedo leer con claridad que esta vez, mi problema en las articulaciones temporomandibulares surgió entre la muerte de Pepe y su cremación. Ok, que se me mezcló con la muerte de mi padre, sí, está bien, me hago cargo. Ok, que cada vez que me acerco al tema de perderlo a Pepe hago terrible migraña, es verdad; que no logro trabajarlo, ni llorarlo, que no sé como se hace para desarmar ese nudo, ok.
Todo eso es verdad.
Pero mientras tanto, no sé cómo desactivar los malditos mecanismos de somatización, y mientras tanto, me produje una hermosa luxación de disco en ambas articulaciones temporomandibulares. Y sí, no tengo ni la más remota idea de cómo se trata eso. Y sí, también tengo miedo de los posibles tratamientos. Y sí, también es verdad que recién escribí que YO ME PRODUJE la luxación.
LPQLP!!! No es que yo quiero hacerme esto, es que no sé cómo NO hacerlo!!!
Ya no pasa por defender que yo vivo con este nivel de stress, porque cuando uno corre de enfrente lo evidente, lo emocional profundo está detrás, y sí, ok, también es verdad que cuando uno tiene un gran agujero en el alma tiene más propensión a desarrollar cualquier adicción, y la que mejor se me dá a mí (además de las benzodiacepinas, obvio) es la adicción al trabajo (WORKAHOLIC), así que sí, si quieren sumamos el stress, que tampoco tengo ni la más remota idea de cómo se desarma.
Resumiendo, estamos para el primer paso de AA, que tengo un problema, que no sé cómo se soluciona, y que se lo entrego a un poder superior, sea el que sea y como quien quiera lo entienda, para que me ayude a solucionarlo. Porque yo no puedo seguir pensando que soy yo quien crea, genera, continúa y provoca todo esto que me pasa.
Me tengo al borde de la pudrición.

miércoles, 27 de febrero de 2008

El Cuerpo me Habla

Históricamente somatizo.
Migrañas, gastritis, úlceras, ah, en la infancia, alergias varias.
Ahora, después de décadas ya de terapia, de actividades varias que tienden a la concientización corporal, de gimnasia, pilates, caminatas, y obviamente de medicación preventiva para las migrañas, mi cuerpo busca diferentes formas para hablarme.
O sea, aclarando, en el camino logré darme cuenta que diferentes somatizaciones sirven a diferentes fines, y en particular las migrañas me sirven para PARAR, cuando yo no llego a darme cuenta que no estoy pisando el freno, que ya hace rato que me pasé de largo mucho más de lo que podía aguantar, una buena migraña de esas, es lo único que me hace suspender toda función, plan o actividad prevista, y hacer que me meta en la cama, al menos por ese día, o quizá hasta 2 o 3.
Cuando me enojo, me hago mala sangre, o algo me irrita en serio, me duele la cabeza, no migraña, sino bien en la frente, un poquito arriba. Digamos, siendo de Tauro, donde un torito como yo apuntaría para golpear a aquél o aquéllo que lo hace enfurecer.
Ahora, con el tema de la medicación, y esta maldita costumbre (deliciosa) de hacerse el desentendido de lo que uno siente, mi cuerpo comienza a mandarme señales de lo más curiosas.
Como ya tengo entendidos, desentrañados y hasta controlados muchos de mis síntomas habituales, desde el año pasado he comenzado a sentir cosas rarísimas.
Primero comencé con un dolor en el hombro izquierdo, que principalmente me venía cuando dormía. Obviamente llegué al médico cuando se extendió al brazo y pensé que estaba haciendo un infarto (que todos los factores predisponentes los tengo), y resultó que era una contractura cervical de libro, jua!
Ok, pasado eso, un par de meses, comencé a tener un oído tapado. Sí, estoy viajando mucho, los aviones, las gripes, bronquitis y todo eso. Claro que eso dificultó el diagnóstico. Sí estimados, es un trastorno de la articulación temporo mandibular, que parece que es bastante común, ya me enteré que hay hasta especialistas, ya tengo turno no con uno, con dos, uno traumatólogo y cirujano maxilo facial y el otro odontólogo especialista en esa articulación. Que parece que si uno no lo atiende puede llegar a quedarse sordo, o hacerse hasta una hernia de disco en esa articulación, y adivina, adivinador, sí!!! es producto del stress!!! del bruxismo, de apretar los dientes (sí, uso la placa para dormir, sí, hace más de 2 años...)
Sí, estimados, también hice un quiste cebáceo, en mucosas, para molestar bien molestado, en pleno verano, como para dedicarse los pocos días que tomé de descanso a ponerle Agua de Alibour para que reviente y apretarlo como si fuera un adolescente granito en vez de un maldito y mal ubicado volcán en una zona terriblemente dolorosa, sólo para recordarme que no estoy del mejor de los humores, que tengo un dolor dentro mío que no se ha ido, que los demás pueden no saberlo, pero que sigue en mis partes más íntimas un dolor profundo, dolorosísimo.
En fin, antes odiaba estas cosas. A veces en el momento también las odio. Pero al final, termino agradeciendo a mi cuerpo que me pase los recordatorios, porque si no fuera por estas cosas, todas ellas - como decía un neurólogo que tuve - pequeñas y que no me van a causar la muerte, no me enteraría de lo que estoy sintiendo.

viernes, 23 de noviembre de 2007

de luces y migrañas...

un rayo, un relámpago, una iluminación, una luz...
andar deslumbrado, iluminado, aluzinando, estar luzido, estar con todas las luces...
sentir que te corre un relámpago desde la punta de los dedos, que ves luces como si estuvieras deslumbrado y si tratas de fijar la vista en ellas se corren de lugar, que te pasa una estrella fugaz, que te juro que en el rabillo del ojo viste un flash de luz...
los migrañosos sabemos que ver cosas que no están no tiene nada que ver con la locura, ni con estar drogado. sabemos que esas luces, reflejos, iluminaciones, relámpagos, sombras o partes oscuras en nuestra visión son parte de nuestra extraña forma de funcionamiento eléctrico cerebral, que vive en eterna tormenta.
dice mi neuróloga que si uno le hace un electroencefalograma a un migrañoso cuando no tiene migraña, no comprende por qué no tiene migraña en ese momento.
sabemos, decía, que esas iluminaciones, ilusiones y alucinaciones, percepciones sin objeto o deformaciones de la percepción, son muchísimas veces el "aura", el "olor a agua" y el viento que precede a las torrenciales tormentas. no sé cómo se ve una aurora boreal, o austral, se me encoje el estómago de ganas de verla en persona alguna vez en la vida. pero imagino que nosotros los migrañosos vivimos situaciones así.
recuerdo poco de la primera vez que tuve una migraña, pero lo que sí me acuerdo bien es el miedo que tuve al aura, el miedo a esa sensación extraña de estar viendo cosas que no había, luces, sombras, dejando de ver partes. recuerdo mucho más eso que el dolor.
ahora, nosotros migrañosos veteranos, convivimos con la aluzinación y la iluminación como si fuera normal ver lo que no está, como si la iluzión fuera la percepción natural.
y no me animo a afirmarlo, pero puedo coincidir en que la mayoría de los migrañosos que he conocido, y me incluyo, son gente brillante, disculpen la redundancia, pero es así, son personas iluminadas, con una visión especial, con una capacidad de ver lo que los demás no ven, con un destello en sus ojos y un reflejo en su mirada que plasman en su hacer, dejando una estela donde estuvo su mano...
maldición, no podía ser de otra manera, la maldición de Casandra: el don de ver el futuro, el don de profetizar, con la maldición de que nadie te crea nunca. sí, la capacidad de ver, de ser un iluminado, un luminoso, un elegido, pero con la marca que te deja en la frente el rayo cuando te ha tocado, con la cicatriz dolorosa que hace que el cerebro se te cuartee como una nuez pulsátil y peor cada vez que la tormenta arrecia, en oleadas y marejadas que hacen la luz insoportable, que hacen que tengas que sumergirte en la mayor oscuridad porque el mínimo reflejo te hace explotar los globos de los ojos y sólo logras mover el cuerpo para vomitar el efecto de la marea, por supuesto con el consecuente tormento de sentir que se te arranca la cabeza mientras tus tripas intentan salir por tu boca, deseando solamente que alguien se apiade y decida extirparte el cerebro o doparte para siempre así no te enteras de más nada...
no sabemos cuanto dura, pero igual que las tormentas, en un momento miramos alrededor, y ya pasó, siempre pasa, en algún momento pasa. y el mar está calmo y el cielo claro y el sol hermoso, limpio, pero sabemos, sabemos que somos de aquella estirpe de los que no podemos mirar directamente al sol, aunque nos gustaba tanto hacerlo, no podemos salir a la calle sin anteojos oscuros en un día luminoso, no importa cuantos años o meses o días haga que no tenemos una migraña. nunca más podremos disfrutar de la luz.
y no podemos disfrutar de la luz porque somos parte de ella, porque somos particularmente sensibles a ella, porque somos particularmente eléctricos, a diferencia del resto de los mortales, nosotros los migrañosos, provocamos nuestros propios rayos, relámpagos, iluminaciones y luces, andamos deslumbrados, iluminados, alucinando, lúcidos, con todas las luces...

martes, 25 de septiembre de 2007

todo lo que empieza, termina

Por lo general, las migrañas nos sorprenden, nos agarran desprevenidos. Si somos de los que tenemos aura previa, cuando ésta comienza decimos "¿justo ahora?". Si no tenemos aura, cuando nos duele pulsátil y nos queremos arrancar la cabeza, siempre es en el momento menos adecuado.

En realidad, cuando miramos hacia atrás, pasada la migraña, nos damos cuenta que estaban dadas todas las condiciones para que sucediera. O estábamos muy tensos, muy apurados, muy tristes, a punto de tener la menstruación, etc.

Muchas veces las migrañas nos "sirven" como la térmica que corta la luz cuando hay una sobrecarga. Es lo único que logra pararnos, hacer que nos quedemos quietos, que bajemos un cambio, o que nos quedemos en cama.

También, con el tiempo, logramos detectar señales previas, algunas que nos dan tiempo a parar un poco, respirar hondo y tranquilizarnos, y evitar así una migraña; otras que nos indican que en unas pocas horas (máximo) tendremos una migraña.

Cada uno tiene sus disparadores, hay personas que comen nueces, maní o pistacho, o agunos quesos fuertes, y les provoca una migraña. Hay otras que cuando pasan un rato con una luz fuerte en contra, el deslumbramiento termina en un aura, y por lo tanto una migraña.

Cada quien tiene sus señales previas, también. "Atracones", ganas de comer compulsivamente, principalmente harinas, o sueño, serie de bostezos.

Es bueno llevar un registro de migrañas, fecha, hora, dónde y cómo duele, qué había pasado, si tuvimos signos previos, etc. Esto nos va a permitir detectar cuáles son nuestros disparadores y cuáles nuestros indicadores.

Hay que vivir con las migrañas, podemos controlarlas, pero estarán con nosotros, seguido o en forma espaciada, hasta que comencemos a envejecer (parece que el endurecimiento de las arterias hace que las migrañas aminoren y después desaparezcan). Así que mientras más sepamos de NUESTRA migraña en particular, mejor podremos convivir con ella y controlarla.

Lo bueno, lo realmente bueno, es que a pesar de que durante el episodio de migraña lo único que queremos es que nos extirpen el cerebro, TODAS LAS MIGRAÑAS TIENEN UN FINAL. Más pronto o más tarde, pero en un momento se terminan, pasan. Y después no vamos a tener ese dolor mortal.

Es importante acordarnos de eso, sobre todo en ese tipo de episodios que nos duran días y días. ESTO TAMBIÉN PASARÁ. Y llegará el momento en que no nos duela la cabeza. Por un tiempo, quizá, pero a mí, al menos, saber que no seguirá para siempre, me ayuda a esperar...

lunes, 17 de septiembre de 2007

de Migrañas y otras linduras

Nos vemos obligados a escribir sobre esto, habiendo sufrido años de migrañas, cefaleas tensionales y anexas.



Muchas personas tienen dolores de cabeza y no saben ni de qué tipo ni cómo sacárselo. Muchísimas veces una aspirina no resuelve el problema y uno se pasa días y días con el dolor. Despierta con el dolor y se va a dormir con el dolor. Cada día se siente más, no porque el dolor sea mayor, sino porque uno se cansa de él.



Muchas veces llegamos a una guardia de urgencias pidiendo que nos dopen o nos extirpen el cerebro. Inclusive nos viene con náuseas, vómitos o con hormigueo en las manos. A veces no vemos bien, como si estuviéramos deslumbrados.



En el trabajo no entienden, por lo general, que uno se tenga que quedar en cama varios días por el dolor, o que lo internen. Los demás (excepto - por suerte - algunos de quienes viven con nosotros) piensan que exageramos.



ANDA AL NEUROLOGO!!!!



Lo decimos en serio. No es lo mismo que nos duela la cabeza porque no almorzamos hoy, o porque estuvimos muy tensos hoy, a que ésto que relatamos más arriba nos pase, y nos pase más de 2 veces por año.



No es lo mismo un dolor de cabeza que una migraña. La migraña se trata, es una alteración del funcionamiento químico de nuestro cerebro, que se controla. No sirve automedicarse hasta estar harto de pastillas y/o inyecciones. Eso a veces lo empeora.



NO TOMES MIGRAL!!!!



Esto no es un boicot a ningún laboratorio farmacéutico, es que los antimigrañosos actuales están contraindicados con la ergotamina, que es un componente del Migral. No los podés tomar juntos en las mismas 24 hrs. Y si llegás a una guardia, desesperado de dolor, no te van a poder dar la medicación adecuada, si te estuviste matando a Migral, más allá de que hay personas que no saben lo mal que el Migral le puede hacer junto con otros medicamentos.



En serio, andá al neurólogo. Si no sabés donde ir, andá al Servicio de Neurología del Hospital Ramos Mejía, que ahí la tienen superclara.