jueves, 5 de enero de 2012

Muerte por agua...



DEATH BY WATER
Phlebas the Phoenician, a fortnight dead,
Forgot the cry of gulls, and the deep sea swell
And the profit and loss.
A current under sea
Picked his bones in whispers. As he rose and fell
He passed the stages of his age and youth
Entering the whirlpool.
Gentile or Jew
O you who turn the wheel and look to windward,
Consider Phlebas, who was once handsome and tall as you.


 
Qué grande T.S. Elliot

Ser biónic@

Pues así es, tan rápido y fácil como te dijeron. Te hacen un montón de mediciones, y luego, sacan de adentro de tu ojo el cristalino e introducen la lente. Así de rápido, así de fácil.
Luego, nada, gotas en los ojos, primero muy seguido, luego se va espaciando, ya terminaremos y también nos olvidaremos.
Y el cerebro que comienza a aprender a usar esos ojos nuevos, y descubres que hace añares que no percibías las texturas, no sólo el pelaje de mis bigotones coludos, sino la piel de tus propias manos, la madera, las hojas de las plantas...., es medio difícil de explicar.
Y llegará el momento en que el cerebro haya terminado de aprender, y ya no usas anteojos, porque ya ahora ves de lejos y ves de cerca y no se puede creer los años que tuviste que ponerte las gafas para mirar el despertador de la mesa de luz.
Sé que la operación de cataratas tiene en práctica mil años, pero sigue siendo fascinante, encima lentes multifocales!!!
Hay momentos en que la luz impacta de determinados ángulos y los demás llegan a ver en tu pupila como un pequeño brillito que danza dentro de tu ojo. Yo sonrío, algunos realmente se sorprenden y hasta dicen que es bello, a mi socio le divierte.
En el camino, he descubierto los Audio-Libros, particularmente en los primeros días, en que leer no era una opción. Ahora me parecen un accesorio realmente importante. Digo, me permiten no ver taradeces en la TV mientras tejo, o mientras hago bicicleta fija,  o "leo" mientras viajo en subte.
Está bien, es verdad que los descubrí de la mano de Stephen King (La Torre Oscura, los 7 tomos!!!!), lo que facilita que no me importe la gallega pronunciando mal las palabras que estarían en inglés o que cada tanto diga "guión" en medio del texto.
Mircala habla de "multitasking".
Yo creo que el ser humano es tan maravilloso que así como crea venenos terribles o máquinas de fulminar poblaciones, también se le ocurre fabricar con la tecnología estos pequeños "complementos" de la vida diaria, que hacen que uno pueda leer mientras maneja, que uno pueda después de años, volver a ver el mundo con claridad, y muchos otros que seguramente aún no he experimentado.
Vamos, querida humanidad, sigamos creando, fabricando, poniendo en práctica, haciendo!!!
No me importa sentir que en un punto comienzo a ser un cyborg.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Meet the new boss....

En palabras de The Who...
Sí, soplan los pamperos, recién comienzan en realidad. 
Ya algunos bigotones sensibles como yo sentimos que nuestro pelaje se despeina, y aunque tratamos de mantener la dignidad, el orgullo y la elegancia felina, hay momentos en que desearíamos ser tigres. O que algún tigre anduviera cerca y dispuesto...
Soplarán más fuerte, y veremos sangre, lamentablemente, en este caso es literal. Porque La Jungla arde, y aún no se comienzan a definir las direcciones de los vientos, y en estos casos sufren las serpientes, los tigres, los jabalíes, las jirafas, los elefantes y rinocerontes, pero sufren mucho más las fieras enjauladas, que, como ya habíamos dicho, por no tener otra cosa que hacer, se matan entre sí, o a sí mismos.
Perderemos en el camino también a enemigos y amigos, aliados y contrincantes. 
Quizá en unos meses podamos alegrarnos de algunos ahogados, no ahora.
Por ahora, tratamos de mirarnos la señal de la frente para volver a lamernos el pelaje y acicalar nuestra presencia. 
Sabemos que este es el efecto de las tormentas y tempestades de vientos, lo hemos pasado mil veces. Los mismos gestos, las mismas indicaciones, los mismos desplantes. En este tono, en otro - mejor o peor - pero hemos visto miles de veces suceder esto, a nosotros o a los de al lado. A veces nuestra memoria no nos ayuda, pero es verdad que hemos pasado por esto, y después de algunos personajes, ésto debería sentirse como una leve brisa....
Esperaremos, nos quedaremos quietitos, trantando de sostener los bigotes en su lugar; esperaremos, y arreciarán los vientos; esperaremos, y en algún momento el viento se volverá temporal y luego huracán, y luego pasará, de a poco, pero pasará. Todo siempre termina y todo vuelve a empezar.
"Esto también va a pasar", y como la bella yaguareté hizo, escribiremos esta frase una y otra vez, hasta que esto, también pase.
Fuerza, pequeños animales domésticos, elegantes gacelas y dulces cachorros de oso. Fuerza, bestias enjauladas, que lo único que importa en este momento es sobrevivir (en realidad, siempre es lo único que importa).
En fin, "meet the new boss, it's just like the old boss".

jueves, 8 de diciembre de 2011

Y si de Junglas hablamos...

Pues miren ustedes lo que apareció en la cocina de casa:

Aerolíneas

Sí, estimados, así se viaja en este país.
Si no hay paro de controladores de radares, será de pilotos, y en este caso, del servicio de catering, verán que elegancia.






miércoles, 23 de noviembre de 2011

de vientos, tormentas y tempestades

Comienza la temporada de vientos.
Ya El Jugador de Ajedrez pagó su cuota y se fué, dejando atónitos a aliados y contrincantes.
La Jungla toda está a la espera, temerosos, desconfiados, enojados o decepcionados, pero sin saber aún hacia dónde soplarán los pamperos esta vez.
El Boxeador, en medio de la contienda, pierde a su madre y pega la vuelta y se va... Nadie sabe si volverá, si se quedará a vivir otro tiempo en la Jungla o será sustituido por otro extranjero.
Los pequeños animales domésticos que vivimos en la periferia estamos parados. Parados. Algunos con cierta idea de cómo o a dónde dirigirse, otros con más dudas que certezas. Algunos se paralizan, otros escapan hacia adelante.
En fin.
Mientras, al Colo "su Señoría" le tira por la cabeza su pedido de revisión, le dice que la "constitución" no existe para personas como él.
Mientras, a un yacaré le da un preinfarto, sólo por haber aprendido a estar más cerca de los demás, y no poder tolerarlo.
Mientras, las fieras enjauladas deciden, por no tener otra cosa que hacer, matarse entre sí, o a sí mismas.
Mientras, hay hormigas y abejas que pretenden seguir tejiendo, seguir construyendo, seguir activas, aunque soplen tempestades.
Y la temporada de vientos recién empieza....

jueves, 3 de noviembre de 2011

Ella llora

Ella tiene 19 años, está en la ciudad del cielo sin estrellas, es un día cualquiera, a media tarde.
Hace poco tiempo que pegó un cambio radical de volante, y tiene el pelo corto y negro, y en verdad que no se siente muy segura en el mundo. Viste ropa común, y no la habitual en su subcultural mundo de hasta hace poco.
Decide ir a casa de un amigo, y otro amigo la acerca con el auto; le ofrece llevarla hasta la puerta y ella no acepta, son pocas cuadras, puede caminar.
Al bajar del auto, siente un escalofrío que la recorre justo en el momento en que pone el pie derecho en el pavimento, sin embargo toca la pata de conejo que tiene por llavero, y supone que eso la protegerá ante cualquier eventualidad, total, no son más de 6 cuadras.
Es la época de la policía maldita, en realidad el fin de la policía maldita, con el anterior Jefe recién metido preso y la tropa sin trabajo, con armas, y con los malos hábitos adquiridos en la gestión.
Ella camina, camina.
En una cuadra hay una cerca que aparenta que en la manzana hay una construcción, hay poca gente. Se cruza en esa cuadra a dos varones, aparentemente jóvenes, no como ella, pero de esa edad en la que ella no los llamaría "señores".
Como corresponde a una "señorita", al cruzarse y sentir sus miradas, ella mira al suelo - no hay que mirarlos a la cara, sería una señal que podría malinterpretarse.
Pero al llegar a la esquina, esos mismos varones se le ponen enfrente. Ella no logra ver sus rostros porque literalmente pegan a su nariz una credencial que difícilmente ella podría alcanzar a leer, por la distancia y el poco tiempo que le dan, pero le dicen que son policías y la suben a un auto.
Un auto, digamos, un Volkswagen escarabajo, de los que allá se llaman Vochito, blanco, recuerda ella.
Son tres. Uno maneja y claramente intenta que ella no le vea la cara. Ella está justo sentada atrás de él.
Los otros dos, uno a su lado y el otro en el asiento del acompañante, comienzan a gritarle, a increparla, apurados, afirmando que ella tiene drogas, que se identifique, que seguro es traficante.
Ella sólo tiene como identificación su credencial de la Universidad, que parece enojarlos más, le dicen "los estudiantes son los peores". Ella ya comenzó a llorar.
Dicen "registrarla", y la toquetean mientras ella llora a los gritos diciendo que no tiene nada. El que está a su lado mete la mano en el bolsillo del peto del jardinero de jean que lleva puesto, mueve su mano e irónicamente dice "es verdad que no tienes nada".
Pero entonces comienzan a decirle que se saque la ropa, que la tienen que revisar.
Ella llora, llora fuerte, tan fuerte que cada vez que pretenden estacionarse, los vecinos miran hacia el auto.
Ella pregunta por qué tiene que desvestirse, a lo que le contestan que los traficantes guardan la droga incluso en la vagina, y ella, llorando, gritando, dice "pero yo no soy traficante".
Todo es totalmente onírico, en cuatro manzanas ellos tratan de detener el auto y nuevamente tienen que volver a circular porque el llanto de ella llama mucho la atención. Ella no tiene ninguna duda de que este día, finalmente, va a ser violada.
Le preguntan a dónde va, y ella contesta sin dudar que va a su casa, le preguntan dónde es y ella da la dirección de su amigo. Se dirigen allá.
Llegados, le preguntan su nombre, le preguntan qué timbre deben tocar, y se bajan dos de ellos. El que maneja sigue intentando que ella no le vea la cara.
Los que se bajan tocan el timbre. Atiende la hermana de su amigo. Ellos preguntan por el Dr. Sánchez, ella pregunta quién lo busca, ellos dicen "Mario", ella pregunta "qué Mario", ellos contestan "La Policía". Ella pregunta qué quieren, ellos le dicen que traen a la hija del Dr. Sánchez que viene drogada, ella contesta que es imposible, ellos preguntan por qué, ella contesta "porque la hija del Dr. Sánchez soy yo". Ahí ellos le dicen el nombre de pila de ella, que sigue en el auto llorando, preguntándose cómo llegó a meterse en esa situación y cómo se hace para salir de ella.
Cuando ellos dicen su nombre, la hermana de su amigo, la verdadera hija del Dr. Sánchez lo repite en voz alta y le dice a la madre lo que está pasando.
La madre es una española republicana que se exilió en el País del Surrealismo, así que sale al balcón del 3er piso, y la llama a los gritos por su nombre.
En ese momento, cuando ella se da cuenta que hay alguien en el mundo que sabe que ella está ahí, que no ha desaparecido en las grietas del corrupto sistema policial, que ha vuelto a la realidad, deja de llorar.
Deja de llorar y se enfurece, y comienza a golpear la ventana del Volkswagen, gritando "ábreme la ventana, hijo de puta, ábreme la ventana".
El que conduce, al parecer intimidado o confundido por el curso que van tomando los acontecimientos, baja menos de 10 cms. la ventana. Y ella comienza a gritar: "Rosita, soy yo, me tienen secuestrada, dicen que tengo drogas pero no es verdad", con un volumen tal que se escuche en el balcón del tercer piso desde adentro de ese auto con sólo una franja de ventana abierta. Que se escuche en toda la cuadra, que se escuche en toda la ciudad.
Los policías, si es que lo son, cada vez se confunden más, y se nota que no saben qué hacer. Así que comienzan literalmente a no hacer nada.
El Dr. Sánchez baja, habla con ellos, quienes terminan, en serio, pidiéndole dinero para comprarse zapatos. Una vergüenza.
El les tira unos pesos, a ella la dejan bajar del auto. Sube con el padre de su amigo a la casa, donde la madre, Rosita, le prepara un té, y ella no sólo se siente cuidada y protegida, sino que una vez más, se siente una sobreviviente.