miércoles, 28 de julio de 2010

no es amor

No, no nos equivoquemos, no es amor, es frío...

jueves, 22 de julio de 2010

La Risa, al fin

Desde hace unos días, menos de una semana, me descubro en momentos riéndome, con mi socio, con amigos, con compañeros de trabajo. Pero riéndome de esas risas que uno ríe desde la panza, con todo el cuerpo, que hacen generar endorfinas de las de a deveras.
No sólo me doy cuenta por lo agradable que es, sino porque me doy cuenta de que hacía mucho tiempo, no sé cuanto, que no me reía de esa forma, en realidad, que no me reía con ganas, seamos sinceros, que no me reía.
Qué es lo que sucedió para que pueda recuperar la capacidad de reírme a carcajadas, no lo sé. Sé en cambio, o imagino, qué cosa (cosas) sucedió (sucedieron) para que yo perdiera la risa, largas temporadas de tener que ponerse firme y con fuerza encarar los huracanes, aún pudiendo llorar en esos momentos, en silencio o a los gritos.
Tampoco tengo la certeza de que esas temporadas hayan terminado, no es que el mundo se volvió un mejor lugar para vivir, o que las situaciones límites, difíciles o dolorosas (como separa bien el Dr. Iglesias) hayan terminado, no es que no recibo más malas noticias, pero ahora me río, ahora puedo volver a reír sin buscarlo, sólo sucede. Y por supuesto, es maravilloso.

jueves, 15 de julio de 2010

Tolerancia y Diversidad

En el país donde vivo, hay mayorías de corte fascista que tienen mentalidades hiper retrógradas, que no se inmutan porque profanen cementerios judíos, pero organizan marchas para protestar ante el Congreso contra un proyecto de ley que permitiría el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Olviden ya a todos esos que dicen "con los militares estábamos mejor", que directamente uno da la vuelta, sigue su camino y los deja hablando solos.
Pero en esta ocasión, como pocas ocasiones, la aceptación de las diferencias, la tolerancia y la inteligencia primó por encima de aquéllos que, no sé por qué, se sienten amenazados en sus propias identidades, en sus propias familias, en sus propios matrimonios por permitir a los "demás", a los "diferentes", seguir con sus vidas.
Así que sí, ahora en mi país el matrimonio entre gays o entre lesbianas es ley.
Por una vez, grito junto a muchos: VAMOS ARGENTINA!! CARAJO!!

jueves, 3 de junio de 2010

De cómo se me parte la cabeza

Hay veces en que la realidad no tiene una sola cara. Veces en las que uno "lee" en la situación detrás de las máscaras de los demás, o veces en que uno sabe algo que no puede decir.
En esos momentos, yo siento fehacientemente el desdoblamiento de la realidad en la interacción con el otro, y puedo graficarlo al poner ambas manos hacia el frente, con la palma hacia afuera, con una de ellas cubriendo una parte de la otra, digamos, tal cual como cuando uno quiere explicar que en un aura de migraña hay una parte que no se ve, o que se ven luces, como si uno estuviera deslumbrado.
Lo genial de esto, terrible a la vez, es que pasados ya 30 años compartiendo mi vida con las migrañas, termino por saber que cuando la realidad se me "desdobla", mientras más esfuerzo haga por sostenerla de esa manera, mayor la probabilidad que sobrevenga una migraña, y no de las comunes y simples, sino de aquéllas tormentas que no te permiten más que sumergirte en medio de las sábanas con las persianas bien cerradas.
Ya sé, lo ideal es no sostener esas sistuaciones "sobre-encimadas" en la relación con los demás, pero también sé que cuando llego al límite, empiezo a decir lo que los demás no quieren escuchar, lo que encubren, lo que les hace requerir una máscara, y sufro el efecto "el Emperador está desnudo". Pero como dice mi Socio, en el cuento quien lo denuncia es inimputable, porque es un niño, en mi caso no. Y los demás no quieren que se ponga en palabras lo que se pretende ocultar, lo que así escrito, es una obviedad. Así que esto también me hace receptora de efectos sociales negativos.
En fin, una de las formas de que se me parta la cabeza...

martes, 25 de mayo de 2010

Te voy a extrañar

Te voy a extrañar, querida Moni, te fuiste así, sin aviso, sin que tuvieras que irte, sin que se lo podamos contar a Mutti, te fuiste. Moni, te recuperé de una forma fantástica, siendo solidaria profundamente, como siempre fuiste, pero en un momento en el que yo lo necesitaba absolutamente. Me duraste poco, querida prima, espero haberte llegado a dar al menos una parte de lo que merecías recibir. No te voy a olvidar. Te quiero muchísimo.

viernes, 21 de mayo de 2010

Hace 3 Días

Otra vez me encuentro de pie, sola, en un pasillo aséptico, con médicos y enfermeras yendo rápido de un lado al otro, sabiendo que Ella quizá haya gastado su cuota de suertee, su cuota de milagros.
Parada, vestida para una ocasión que no es ésta, con las manos y los hombros ocupados por sus pertenencias, esperando que la vorágine permita que alguien encuentre una bolsa de plástico para disponer de mis manos.
Mirándome de pronto en el reflejo de una puerta de vidrio, seria, no preocupada, sin llegar a sentir miedo, pero totalmente perdida, necesitando que alguien me indique qué, hacia dónde, cuándo. Inmóvil y casi con ganas de reirme de mí misma, impactada por esa imagen que se me refleja, casi más que por lo lo que sucede en esa sala a dónde la llevaron.
Otra vez avisando al personal de la facilidad y rapidez con que se le instalan los estados  confusionaales, autorizando - casi solicitando - que la seden y la aten, como si fuera lo natural, lo habitual y lo correcto.
Las salas de espera de una terapia intensiva no debería transformarse para nadie en lo natural, lo habitual y lo correcto.
El frío de afuera se te mete adentro, y este ambiente aséptico te lleva a moverte y sentirte igual, fría, neutra, en piloto automático consciente, que termina siendo la mejor manera de atravesarlo.
Un día son dos años, y de pronto me encuentro deseando haber llegado a esa situación que requería que yo estuviera elegante, mientras en simultáneo recuerdo que no tenía ganas de ir. Me vestí, me pinté, me arreglé para llevarla a una terapia intensiva. Hoy, en cambio, me visto para la ocasión.
Y todo el tiempo lo único que realmente quiero es estar en mi cama, con el piyama y los zapatitos de dormir, tapada hasta la nariz con las frazadas pesadas de esta temporada, sin otro pensamiento que el deseo de que mi gata se termine de acomodar y me deje de molestar.
Esperame almohada, te prometo que llego pronto, al menos, en algún momento, pero llego. Es la única certeza que tengo.