jueves, 23 de julio de 2015

De Monstruos y Demonios

Hay personas que luchan diariamente con sus propios demonios; hay otras que sienten que llevan un monstruo en su interior.
En ambos casos, la vida es difícil, dura, agotadora.
Por mucho tiempo pensé que yo era de esas personas, peleando con mis demonios o intentando domesticar a mi dragón, mi propio monstruo.
Ahora he estado pensando que yo sufro otra forma de agotamiento cotidiano.
No tengo ni monstruos ni demonios.
Tengo HAMBRE. Hambre vital, urgente, intensa. Hambre de hacer, de querer, de salir, de tocar todo, hambre de vivir.
Siento lujuria de hambre.
Y por muy seductor que pueda sonar, créanme si les digo que no es placentero.
Tengo la sensación del yaguarete encerrado, del cazador nato al que se le priva de salir corriendo tras la presa.
Cuál presa? Ah! Esa es otra complicación.
No lo sé.
Hambre de que? No lo sé.
Pero un hambre que me hace caminar por las paredes, que me implica un esfuerzo tremendo para quedarme quieta.
Sin duda que no es de comida, justo en esta temporada en que tengo que esforzarme para comer.
Es hambre vital. Hambre con mayúscula.

Hambre de vivir.

martes, 14 de julio de 2015

Mi cuerpo y yo

Claramente no venimos llevándonos bien.
Que si no tengo ganas de comer, que si episodios de migrañas, que si bajo o no defensas, que si me engripo...
Que si todo está relacionado y si no comes bien te bajan las defensas es obvio
Que si te bajan las defensas te engripas es obvio, tanto como el principio de conjuntivitis
Que si te engripas mal no tenes más opción que quedarte en la cama dormitando todo lo que el cuerpo pide, es obvio
Pero en mi caso también es obvio que después de dos días de dormir casi todo el día, haga una migraña, con todo y aura

Así que hablenme de círculos viciosos, sobre todo cuando aún no me siento como para levantarme de la cama

Y expliquenme como se hace para no enojarse con el propio cuerpo, de paso...

jueves, 25 de junio de 2015

(y más reflexiones entre paréntesis)

En esta resurrección he decidido que no quiero encontrarme con mis fortalezas, quiero encontrarme con mis debilidades.

Último dia

Claramente que me saltee ahora no se si uno o dos días, pero he llegado al último.
El clima ha estado feucho, bastante nublado y por momentos lloviendo, lo que no ha impedido que pase todo el día frente al Mar, y muchos ratos adentro de él también.
De día charlando con esta vecina que conocí, la madre de los basquetbolistas, de noche bebiendo con los hijos y los cordobeses.
Ayer tuve un día muy sensible, con humores muy cambiantes, que incluyó que en una charla con esta vecina, ella me contara la enfermedad y muerte de su madre, y yo comenzara a llorar antes que ella, pero no por mí, de empatia, muy fuerte; eso me gustó y se lo agradecí, pues fue permitir abrir mis tripas al sentir del otro, que pienso también tiene que ver con cuanto el otro está entregando, no?
También lloré a mares, como corresponde llorar frente al Mar, me decepcioné, me enojé salvaje...
En el enojo me metí al Mar, a pelearme, como el Teniente Dan de Forrest Gump, le gritaba: "Esto es todo lo que tienes? A ver, revuelcame! Tirame con todo!" A este Mar fuerte de acá!
Y no, no me revolcó, nos peleamos cuerpo a cuerpo, cada pulgada de piel, como quien hace tauromaquia o intenta domesticar fieras con las manos peladas. Fue intenso, fue bueno, y me hizo bien.
Al final del día, ya habiendo ido al gym,  casi terminado de armar la valija, bañada, maquillada y arreglada, cenando en el restaurant rodizio, comenzaron a molestarme los ojos, me parecía que no veía bien.
Al salir del restaurant me miré a un espejo y los tenía rojos mal! Así que a la pieza, a buscar las gotas que compré en las últimas vacaciones en la playa, que llegué haciendo una conjuntivitis, y que traje ahora pensando que podía pasar.
Ando poniéndome cada rato, porque es como que se me nubla la vista. Ya no están tan rojos, y también podría ser irritativa, de tanto llorar ayer, lo raro es que me agarró de pronto. En fin.
Hoy, último día.
Ahora clareando, iré a la playa, volveré, ducha, vestirse, cerrar la valija y entregar la habitación a las 18 hrs. Pero me quedo hasta las 22.30 en que me vienen a buscar.
Ahí comienza la vorágine de estos vuelos de madrugada y aeropuertos de No Lugar de Marc Augé
Mañana a esta hora, quizá estaré llegando.
Por ahora, arriba y a pasar el día con el Mar!

martes, 23 de junio de 2015

Perdí la cuenta

Sólo sé que me queda hoy, mañana y pasado.
Difícil mantenerse al día con las redes cuando estás llena de Mar. Y eso debe ser bueno, creo.
Ayer, día hermoso, de sol total, playa, alterno un día de whisky con soda, uno de caipirinha, uno de cerveza. Ayer whisky.
Sol, playa, sol, Mar, sol...
Hay más gente ahora, mucha más, y me he hecho amiga de una pareja de argentinos, con quienes ayer al terminar el día de playa nos fuimos caminando al pueblito, tomamos allá unas cervezas, re tranqui, lindo.
También conocí a una señora y sus dos hijos, basquetbolistas profesionales ambos, que viven a unas 10 cuadras de casa, ella al menos; ellos en temporada, viven en donde los contraten.
Así, así pasan los días, con cada vez menos ganas de volver, con cada vez más ganas de vivir frente al Mar...

domingo, 21 de junio de 2015

Noveno o lo que sea

Si ya no se en que día voy, parece que logré desconectarme, no?
Bueno ayer, lluvia, lluvia y tormenta, y yo decidí pasarla frente al Mar.
Así que me mojé, me ensopé, me sequé y me volví a mojar. Me compré una camiseta de fútbol con manga larga para el frío, y disfruté de la tormenta muchísimo. Bajo la palmera, en la playa y hasta adentro del Mar.
Que sensación tremenda que llueva a mares mientras estas metida en el Mar! Fue genial, fue intenso, fue acariciante pero salvaje.

Durante el día fui hablando con otros connacionales para ir a la fiesta del pueblito, establecimos punto de encuentro y horario.
Gimnasio con Hip Hop en el Celu, lavar unas ropitas, ducha, y arreglarse un poco, no mucho.
Finalmente éramos tres hermanos, una pareja y yo, y allá nos fuimos, caminando al pueblito.
La fiesta en verdad no era gran cosa, pero era algo diferente, popular, los hermanos estos muy divertidos, así que nos dedicamos a emborracharnos, bailar un poco, por dentro pensaba: mira donde estoy, que loco...
Luego nos volvimos al Hotel y la seguimos en la disco, donde habría como 10 personas, incluidos nosotros, baile un poco, tomé más cerveza, y para cerrar la noche, papas fritas y vermouth, no, coca cola light....
Y a dormir.

Hoy un día de sol terrible, playa a full!

Algo en que pensar: que suerte, cuando uno viaja solo, tener alguien a quien le avisas a donde vas y si volviste, digo, por si a uno le pasa algo, que alguien sepa por donde empezar a buscarte...

viernes, 19 de junio de 2015

Que vamos por el Octavo?

Pues sí, fue gym, ducha, cena, seguí con un par de whiskys, intenté bailar un poco en la "disco" del hotel, pero la música no ayuda...
Lo que sí, tuve interacción con huéspedes, unos de San Pablo, otros, una familia grande cordobesa.
Y así me enteré que mañana empieza la fiesta de San Juan en el pueblito que está acá al lado, que dura hasta el martes, que es como el segundo Carnaval en la región, etc.
Pero claro, esto lo se hoy a la noche, porque a la mañana, al ir a reservar para cenar en el restaurant hindú, le pregunté al respecto a la chica, que resultó ser de ahí, y me explicó cómo ir y volver caminando sin problemas.
Aprovechando que llovía, digamos, no que me encantara la idea de mojarme, sino que claramente no era día de playa, arranque el paseo, solita y sola.
Me diluvió en la playa de camino, paré en algo parecido a un restaurante a guarecerme, y ahí terminé divirtiéndome mucho con dos nenitos que al parecer nunca vieron una cámara fotográfica, y acabaron tomando fotos ellos, a ellos, ellos conmigo, y así.
Cuando paró un poco el agua, seguí mi camino, ya estaba prácticamente en el pueblito, cruzar un puente con un pequeño río, y nada, cuatro cuadras de pueblo.
El centro, los preparativos para la fiesta, y ahí me detuve a charlar, un señor, una señora, no sé cuánto nos entendimos, pero se alegraron mucho que gente del hotel esté interesada en asistir a su fiesta. Me dieron muchos folletos para que traiga, muy amables.
Hice una cuadra más, y empezó a llover de nuevo. Entré en un sucuchito, me pedí una cerveza, y la tomé ahí, esperando que amaine, mientras miraba una gata rojinegra entrar toda mojada.
Después, y siguiendo las instrucciones de la chica de recepción, fui a un súper, compré café, jabón en polvo, y arranqué el camino de vuelta, que es por dentro del resort, y realmente muy cerca.
Tarde de cerveza en el lobby con los Paulistas, y luego al Spa, uñas y luego masaje, una diva.
Ducha, cena en el hindú, y acá estoy, con el whisky de la noche, esperando que hay una fiesta "de blanco".
Así, un día de lluvia genial!